Consejos para que los padres ayuden a sus hijos a regresar a la escuela

Por Bruce Ecker, Ph.D., colaborador invitado

A medida que los días gloriosos del verano llegan a su fin, 60 millones de niños de nuestra nación se preparan para regresar a la escuela. Son de diferentes edades, de 3 a 20 años, y han tenido muchas experiencias diferentes de verano, ya que algunos pasan su tiempo en casa con sus padres u otros familiares, trabajan, asisten a campamentos y viajan. Sin embargo, todos harán una transición que afectará tanto su ajuste como el funcionamiento de su familia durante el próximo año. Para muchos, la transición será fluida, ya que los niños esperan un año escolar exitoso y saludan felizmente a amigos y compañeros de clase. Para otros, la transición será inestable, llena de ansiedad, separación dolorida y temores de fracaso o vergüenza social.

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La transición a la escuela afecta no solo a los niños sino también a sus familias. Las rutinas familiares cambiarán y muchos padres volverán a concentrarse en el trabajo mientras lo esperan, pero a menudo con ansiedad, para ver cómo les irá a sus hijos. Si a los niños les va bien, los padres nos relajamos y compartimos la emoción y los sentimientos de éxito. Si la transición es difícil, nos preocupamos, algunos padres se preocupan y se sienten desmoralizados o enojados. No obstante, el comienzo del año escolar ofrece oportunidades a los padres tanto para suavizar el ajuste inmediato de sus hijos como para ayudarlos a desarrollar patrones de adaptación a las transiciones que durarán toda la vida. Los padres pueden ayudar a sus hijos con la transición del año escolar considerando los siguientes puntos:

1. Comunícate. La herramienta más importante para facilitar la transición de regreso a la escuela y ayudar a los niños a controlar su estrés es la comunicación. Mantener un canal abierto de comunicación entre padres e hijos es clave. Los niños deben sentirse libres de hablar sobre sus esperanzas y sus desilusiones, sus éxitos y fracasos, sus alegrías y sus ansiedades, todo con la confianza de que sus padres pueden manejar todo lo que escuchan y responderán sin excesiva ansiedad o reproche. Acepte lo que sus hijos sientan y luego continúe ayudándolos a aprender cómo enfrentarlo. Recuerde también que dicha comunicación no debe ser un evento de una sola vez, sino más bien una conversación continua.

2. Anticipate. La comunicación sobre el comienzo del año escolar debe comenzar antes del evento mismo. Desde mediados hasta finales de agosto, los padres deben comenzar la conversación sobre el comienzo de la escuela y sus posibles tensiones preguntándoles a sus hijos sobre lo que anticipan en el próximo año … académicamente, socialmente y en términos de atletismo, baile u otros -actividades curriculares. En sus propias palabras, los padres pueden preguntarles a sus hijos qué es lo que esperan y ¿hay algo que teman? ¿Qué están esperando y de qué se preocupan?

3. La edad importa. Cómo hablamos con nuestros hijos y lo que esperan y el miedo difiere mucho según la edad. Hacemos preguntas más simples y esperamos ser más activos para ayudar a los niños pequeños a sobrellevar la situación. Tenemos cuidado de enfatizar las fortalezas y no ser entrometidos con nuestros primeros años de adolescencia. Sin embargo, podemos ser más directos y apreciar las capacidades considerables de nuestros jóvenes de 16 a 18 años.

4. La complejidad importa. También debemos considerar la complejidad de la experiencia escolar de nuestros hijos. No solo enfrentan retos y logros académicos, sino también relaciones sociales complejas, tanto con compañeros, profesores adultos y administradores. Nuestros hijos ven ejemplos amplios de bondad y cuidado en la escuela, pero también cantidades copiosas de mezquindad e intimidación. Se les pide que actúen públicamente, día tras día, leyendo, haciendo matemáticas, tomando parte en debates de clase y en la clase de gimnasia. Nuestros niños enfrentan un complejo paisaje cultural y se unen a compañeros de diferentes razas, etnias y religiones, algunos nativos y algunos inmigrantes, algunos homosexuales y otros heterosexuales, todo en un contexto político nacional que enfatiza la división y la recriminación. Los padres deben tener un papel activo en aprender sobre los muchos roles y relaciones en las que participan sus hijos en la escuela y ofrecerles ayuda para navegar por las complejidades que surjan.

5. Normalizar, cuando sea apropiado. Los comienzos de nuevas experiencias a menudo son difíciles, en la escuela, en el trabajo, en las relaciones y en las actividades de la comunidad. Es normal que los niños tengan miedos y es normal que las transiciones sean difíciles. Dejar que nuestros hijos sepan que esto es así y que tenemos fe en su capacidad para enfrentarlos es una buena base para una acción posterior.

6. Hacer frente en lugar de protección. Muchos padres comprensiblemente tienen el deseo de resolver los problemas de sus hijos, para que todo sea mejor. Sin embargo, esto no aprovecha al máximo la oportunidad que ofrece ayudar con las transiciones escolares. Es mejor tener una conversación con nuestros hijos sobre cómo pueden hacer frente, cómo pueden manejar los desafíos académicos y las tensiones sociales, que cuidar de estos problemas nosotros mismos. Entrenar a nuestros hijos sobre cómo enfrentarlos traerá beneficios que durarán mucho más que resolver sus problemas por ellos.

7. Caja de herramientas de afrontamiento. Una forma de hablar con su hijo sobre cómo él o ella puede hacer frente es conceptualizar esto como una caja de herramientas de afrontamiento. Puede analizar tanto las herramientas que ya tiene, como acercarse a un adulto, como los métodos que son nuevos para ellos, como usar pensamientos calmantes o recordar los momentos en que tuvieron éxito.

8. Los maestros son nuestros aliados Finalmente, animo a los padres a recordar que los maestros se preocupan por el bienestar de nuestros hijos casi tanto como nosotros los padres. Alcanzar y hablar con los maestros de nuestros hijos, haciéndoles saber cómo se sienten nuestros hijos, escuchando la perspectiva de los maestros y solicitando su ayuda cuando sea apropiado, ayuda mucho a resolver problemas y hacerles saber que a muchas personas les importa a cerca de ellos.

Bruce Ecker, Ph.D. es Profesor Asociado en el Departamento de Psicología Clínica y Director de la Concentración en Niños y Familias de Adversidad y Resiliencia en William James College. Él es también el padre de dos maravillosas hijas.

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