¡Intriga personal!

Dos de los mayores enemigos del crecimiento y el cambio son la arrogancia y la ignorancia. Estos dos extremos desperdician más energía que cualquier otra maniobra defensiva. De hecho, si los evitamos a ambos, el crecimiento ocurriría de forma casi espontánea y natural. Los budistas Zen tienen un gran proverbio que ilustra esto: "La realidad de la cara y el cambio sin esfuerzo tendrán lugar".

La arrogancia ocurre cuando exportamos (proyectamos) la responsabilidad de nuestras fallas y errores. Las palabras que reflejan este proceso son: proyectar, culpar, excusar, absolver, explorar, racionalizar, mitigar y contextualizar.

Cuanto más sutiles sean las palabras y más sofisticadas sean nuestras excusas, más ocultaremos la siguiente verdad central de nosotros mismos: tenemos un papel principal en la eliminación de los bloques para el crecimiento y el cambio.

En el otro extremo del espectro está la ignorancia. Esto ocurre cuando tomamos toda la responsabilidad por el fracaso de una manera que resulta en que nos sentimos negativos acerca de nosotros mismos. Tal auto-degradación no conduce a la comprensión, la responsabilidad personal o la verdadera humildad. En cambio, solo resulta en sentirse culpable, vergonzoso o verse a nosotros mismos como fracasados.

Además, dado que el comportamiento al que hacemos una mueca de dolor se convierte en un comportamiento en el que guiñamos el ojo, tal auto-culpa eventualmente se quema a sí misma. Por lo tanto, nos sentimos abrumados en lugar de empoderados, desanimados en lugar de iluminados, y evitamos una mayor comprensión en lugar de profundizar en busca de información que nos ayude a ser más libres.

Algunas de las formas en que describimos este proceso destructivo incluyen: autocondenación, exceso de responsabilidad, ser hipercrítico de sí mismo y tener tendencias excesivamente perfeccionistas.

Como una alternativa positiva, los terapeutas alientan a sus pacientes a sentirse intrigados por su comportamiento, emociones, pensamientos y creencias. Quieren que sean detectives que exploran el misterio del yo. Los guías espirituales ofrecen el mismo estímulo. Los budistas, por ejemplo, recomiendan que la gente se mire a sí misma objetivamente, sin condenar ni excusar para que pueda ver sus propias tendencias de comprensión y los resultados problemáticos que tales actitudes causan.

Los mentores de todo tipo a menudo se burlan de las personas para que se den cuenta de lo excesivamente serios que son acerca de sus errores. En respuesta a las personas que se condenan a sí mismas, el comentario puede ser: "¡No creo que nadie en el mundo haya cometido antes un error tan creativo!" Romper la tensión para comprender la dinámica, en lugar de estar involucrado en las rumiaciones, es una parte esencial de la intriga.

Además, en el otro extremo del espectro, la proyección de la culpa sobre los demás también se desalienta: "Si la fuente del problema reside completamente en el mundo exterior a nosotros, entonces tendremos que cambiar a todos los demás para que mejore. ¡Todo un trabajo para nosotros! "

Cuando entregamos la culpa, también regalamos el poder de cambiar. Pero si observamos neutralmente nuestro propio rol con un sentido de intriga, no de autocondenación, podemos aumentar el poder que está dentro de nosotros. Esto requiere práctica. En consecuencia, sugiero que las personas pasen por varios pasos para alentar la intriga:

• Cada vez que tenga una sensación fuerte sobre algo, actúe inmediatamente como si fuera otra persona que experimentara la sensación

• Observa cualquier tentación de culpar a otros o condenar a ti mismo

• Sea un detective que se siente intimidado por las sutiles tentaciones de ser arrogante o ignorante y se intriga sobre el proceso de descubrir el misterio de la causa real del problema.

Robert J. Wicks recibió su doctorado en psicología en el Hahnemann Medical College, está en la facultad de Loyola University Maryland y es autor de BOUNCE: Living the Resilient Life (Oxford University Press), RIDING THE DRAGON (Sorin Books) y un nuevo libro en mindfulness espiritual titulado PRAYERFULNESS (Sorin Books).

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