Más allá de la resolución de Año Nuevo

Hace años tuve un patrón para unirme a un gimnasio unas semanas antes de Navidad. Frustrado con mi exceso de peso, me apuntaría y pagaría la membresía de un año justo antes de comenzar a cocinar mis galletas de azúcar favoritas. Una vez liberado de la culpa con esa decisión, procedí a comer lo que quería hasta el 2 de enero (el 1er no me funcionaba con el cerdo y el chucrut) sabiendo que esta vez sí iba a seguir. con una alimentación saludable y ejercicio regular. De hecho, me sentía más delgado solo de pensarlo.

Las resoluciones de Año Nuevo son tan liberadoras antes del 1 de enero. Después del brindis de medianoche volvemos a la realidad con prisa. En mi caso, seguí durante una semana o dos, pero surgió una excusa tras otra y había gastado otros doscientos dólares en un gimnasio al que nunca iría.

Eventualmente aprendí que el compromiso debe involucrar acción, no solo pensar y prometer. Prometí nunca volver a unirme a un gimnasio a menos que pudiera ponerme mis zapatos para caminar y salir por la puerta de mi casa por dos meses consecutivos. Eventualmente, encontré una forma realista de hacer ejercicio en mi vida, aunque todavía no he estado en un gimnasio desde 2005.

¿Por qué hacemos promesas y luego las rompemos? En parte porque nos gusta cómo nos sentimos cuando decimos cosas como "El próximo año voy a ir. . . "O" A partir de ahora. . . "Nos da una sensación de logro cuando en realidad no hemos hecho nada. Es un juego que jugamos con nosotros mismos para posponer el trabajo de cambio. Si su resolución es controlar el gasto, leer más, ser más amable con los demás, dejar de fumar o perder peso, hay una mejor manera.

Aqui hay algunas sugerencias:

1. Comprométase con algo más significativo que ponerse un vestido más pequeño. Por ejemplo: autoestima, salud, flexibilidad, fuerza, prosperidad o lograr un objetivo.

2. Comience hoy, sin planear cambios futuros. Haz algo ahora.

3. Hazlo todos los días, posiblemente por el resto de tu vida, en pequeños incrementos, un cambio a la vez. Camine alrededor de la cuadra, coma una ensalada todos los días, saque su CD de ejercicios, use un podómetro y comience a contar sus pasos.

4. Hazlo simple y fácil de hacer. Es lo mejor si no cuesta nada, está cerca de casa, se adapta a un horario sin cambiarlo, tiene algo gratificante o placentero involucrado en él – libros de audio que te gustan, pasa el tiempo con un amigo de manera regular, comiendo comidas reales que amas, sintiéndote mejor emocionalmente.

5. Comience un diario de solo sus éxitos, centrándose en lo que está haciendo cada día, no en los resultados. Siéntete orgulloso de tus pequeñas acciones y no te preocupes por el resultado. Al final valdrá la pena.

Recuerde que el verdadero objetivo es cambiar algo para mejor durante el resto de su vida. ¡FELIZ AÑO NUEVO! UN DÍA A LA VEZ

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