Por qué los adictos toman malas decisiones

El desafío de la adicción es comprender cómo y por qué los adictos son tan insensibles a las consecuencias futuras de su consumo de drogas. Cuando se enfrentan a una elección que brinda placer inmediato, incluso a riesgo de experimentar futuros resultados negativos, los adictos parecen ignorar las consecuencias de sus acciones. Aún más desafiante es la comprensión de por qué esta misma elección se hace repetidamente con las consecuencias negativas. Comprender qué motiva estas decisiones es una parte fundamental de la prevención y el tratamiento de la adicción.

Una manera de entender mal cómo podría ocurrir la toma de decisiones es considerar los procesos involucrados en el modelo dual de toma de decisiones (Kahneman, 2011). El marco de doble decisión sugiere que la elección refleja la interacción de dos sistemas de decisión distintos en conflicto entre sí: un sistema flexible (sistema deliberativo) dirigido a un objetivo y un sistema automático (basado en el hábito). Estos dos sistemas también se han denominado control (Sistema 2) e impulsivo (Sistema 1), o consciente (basado en la planificación) e inconsciente (basado en el hábito).

La compensación entre la velocidad y la precisión es un aspecto universal de la toma de decisiones individuales. El sistema deliberativo es consciente (analítico) y relativamente lento. El sistema impulsivo, en cambio, es relativamente sin esfuerzo y espontáneo. Las elecciones que favorecen la recompensa inmediata están asociadas con el hábito o el sistema impulsivo. En contraste, las elecciones que favorecen las consecuencias a largo plazo están asociadas con el sistema deliberativo.

Para lograr una toma de decisiones racional, los dos sistemas deben funcionar bien juntos para contribuir de manera confiable al logro del objetivo de la persona. Y el sistema reflexivo ejerce control sobre el sistema impulsivo para suprimir los impulsos. La analogía típica es la de un caballo y un jinete: el caballo tiene una mente propia y algunas veces sigue su propio camino. El desafío es reconocer instancias en las que los dos sistemas están en guerra, como "Quiero ir al gimnasio con más frecuencia, pero no es así".

El modelo de decisión dual considera la adicción como una consecuencia del equilibrio perturbado a favor del sistema impulsivo (Volkow y Baler, 2013). La adicción surge cuando el sistema impulsivo gana la competencia contra el sistema deliberativo para el control del comportamiento. La capacidad de inhibir el comportamiento impulsivo es un importante contribuyente a la vulnerabilidad de un individuo a la adicción (Heyman, 2009). En otras palabras, un adicto carece de una "mente sana".

Este desequilibrio también puede ser desencadenado por el consumo repetido de un medicamento y volviéndose sensible a los estímulos gratificantes (Rangel et al., 2008). Por ejemplo, el consumo de cannabis, particularmente en la adolescencia temprana, está asociado con el desarrollo de la psicosis (Chadwick, et al., 2013). El adicto se queda atrapado en un modo impulsivo de decisión; sobrevalorar el valor inmediato de los estímulos relacionados con las drogas y menospreciar las consecuencias a largo plazo.

En aquellos individuos para quienes el consumo de drogas se convierte en adicción, el consumo de drogas se vuelve compulsivo (un enfoque único), lo que indica un sesgo en la toma de decisiones. El comportamiento compulsivo es fuertemente dependiente de la señal en el sentido de que es provocado regularmente por ciertas situaciones, lugares o personas asociadas con el tipo de conducta en cuestión. Las recaídas con frecuencia se desencadenan por señales ambientales (por ejemplo, viendo a otros bebiendo alcohol). La proximidad puede aumentar la fuerza del deseo de productos tentadores, como un pedazo de pastel para un dieter.

El uso compulsivo de la sustancia se produce a expensas de otras recompensas, como pasar tiempo con amigos o familiares. Este deseo es presumiblemente tan fuerte que ningún otro motivo puede competir de manera realista. Por lo tanto, el desafío para los adictos es construir una vida en torno a algo más significativo que la autoindulgencia interminable.

En resumen, la adicción surge cuando el sistema automático gana la competencia contra el sistema deliberativo para el control del comportamiento. Ambos sistemas son importantes para formar decisiones, y es muy probable que surjan buenas elecciones cuando los dos sistemas trabajen en conjunto.

Por lo tanto, la recuperación de la adicción incluye restablecer el equilibrio entre el impulso y el autocontrol. Eventualmente, debe haber una conexión entre estos dos sistemas para controlar el sistema impulsivo para tratar el comportamiento adictivo. Por ejemplo, tratar el alcoholismo es más que simplemente dejar de beber alcohol, requiere abordar las fuerzas que obligan a consumir alcohol. El alcohol adormece el dolor y le permite a uno pensar que uno lo está haciendo bien. Del mismo modo, comer en exceso (alimentos con alto contenido de azúcar y grasa) se utiliza para lidiar con el miedo, la duda y la inseguridad.

Para que un adicto se mejore, es necesario llevar esas fuerzas inconscientes a la conciencia consciente y conectarlas con la mente pensante para terminar con el conflicto entre los dos sistemas (es decir, la hipocresía). Sin armonía entre dos sistemas, no podemos estar completos e integrados. De hecho, el objetivo de la terapia es traer recuerdos de las áreas no verbales a las áreas verbales del cerebro, para conectarlas e integrarlas (Panksepp y Biven, 2012). Al ser más conscientes de nuestros deseos inconscientes, nos sentimos más libres que víctimas.

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